Cómo hablar de David, ahora que lo he reencontrado en forma virtual después de algunos años. Sin hablar de recuerdos, sin parecer lo que soy en el fondo, alguien en plena cuarentena que comienza a sacar batallitas. Sin recordar la foto que creo que conservo en la que sale en compañia del comandante, o de aquella legendaria cubierta "F". O aquella llamada de teléfono preguntando por su querido perro de aguas.
Qué decir de este personaje hecho a si mismo, poliédrico, sorprendente y al tiempo contradictorio. Hablaré pues sólo de una parte, de David como pescador de nombres, algo siempre necesario en tiempos cambiantes. Y para ello comenzaré hablando de mi referente natural, la arquitectura.
En "Quién teme al Bauhaus feroz" (
From Bauhaus to Our House), acidísimo y muy recomendable, Wolfe se refiere a
Le Corbusier como constructor de conceptos, más que de obras reales. Y es cierto que Le Corbu tiene una obra no demasiado amplia, frente a lo prolífico de
Wright, por ejemplo. Sí era capaz, sin embargo, de destilar sus ideas en conferencias y exposiciones de una manera que nunca el maestro californiano logró hacer con sus escritos. De hecho, Wolfe señalaba como Wright decia con ironía acerca arquitecto suizo a sus colaboradores en Taliesin: "Bueno, ahora que ha terminado una casa, escribirá cuatro libros sobre ella".
Por supuesto, los conceptos arquitectónicos propuestos por Le Corbusier no eran necesariamente más profundos o válidos que los de Wright, Mies o Aalto; correspondían únicamente a su modo personal de entender la arquitectura. Sin embargo, Le Corbusier sí era especialmente brillante en su manera de extraer la esencia de cada concepto y darle
forma de palabra. Con ello, cada idea que flotaba por entonces en la mente colectiva de la profesión, tenía de repente una palabra asociada, un término con el que referirse a ella.
Maison domino,
inmeubles - villa, "trazados reguladores", los
cinco puntos (
pilotis, toit-terrasse, plan libre, facade libre y
fenetre-bandeau),
modulor,
unité d' habitation. Su valor no está necesariamente en el concepto, sino en la palabra, la herramienta para referirse a él. Le Corbusier era, por encima de todo, un
inventor de herramientas dialécticas.
David de Ugarte, en
su dinámico y enriquecedor blog, se muestra como un buscador inquieto de ideas, de nuevas conexiones; pero por encima de todo es un
pescador de nombres, como lo era el arquitecto suizo; nos aporta herramientas para que podamos hablar, compartir, relacionar, construir. Las ideas que nos trae pueden haber sido creadas recientemente o ser conceptos de hace tiempo; no importa, la novedad es la palabra que los define, la
herramienta de cambio. Desde hace décadas existe la mecanización asistida por ordenador, el CAM; es capaz de crear objetos con instrucciones sencillas. Pero no conocíamos la palabra
fabbing, que nos trae David, y que anda ahora en boca de todos.
Spime,
devolución,
mumi; palabras que existían, pero que pasan gracias a David a concretarse y formar parte de nuestra blogosfera particular.
De ahí que resulte tan interesante su
contextopedia en la que se reunen todos esos nombres, esas
etiquetas, en definiciones eternamente cambiantes. Me costó un tiempito hacerme a
teki,
ubuntu,
ciberpunk o
hacker. Ahora, mientras sigue desarrollando
ese inventillo genial cuyo nombre suena a protagonista de Friends, sé que sigue pescando o moldeando para nosotros las palabras que nos servirán para hablar de la web 2.1. David de Ugarte, nuestro
pescador de nombres.
4 comentarios:
Gracias!
Un gran gran beso y abrazo :-)
Ah! Una cosa, en todos mis libros incluyo una presentación del autor (yo) hecha por un tercero, un prólogo y un epílogo. A "El poder de las redes" le quedan sólo estos tres "añadidos de contexto". ¿Te importaría que usara este post como presentación mía a los lectores?
Encantado! Todo tuyo!
Aunque tendría que darle algo de forma, está hecho a vuelapluma en un domingo ocioso... Voy a leerme a fondo tu libro (he de reconocer que sólo lo había picoteado - me había quedado en "microeconomía del amor"), y veo a ver si hay que darle una vuelta.
Publicar un comentario en la entrada